¿Y los premios nobel de corcholata? PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 05 de Octubre de 2020 11:55

Mario Alfredo González Rojas.

 

En  estos días de octubre, comienza el desfile de nombres de los ganadores del Premio Nobel en sus distintas manifestaciones, y ya no puede uno despertar con la emoción como cuando era niño, por saber gracias a las noticias, quiénes serían los ganadores. Antes, con la ingenuidad de que las cosas son derechas, de que no hay chanchullos en la vida, incluidos los dictámenes de la cultura, esperaba uno que la designación de los Premios Nobel fuera de lo más justo y natural.

 

Ahora ya no hay interés por muchos, acerca de las designaciones, porque se ha visto cada cosa, que da tristeza y risa, que el legado de la voluntad del sueco Alfredo Nobel (1833 - 1896), el que creó por herencia tales premios, haya decaído en calidad por parte de quienes deciden, llegando a emitir veredictos de lo más disparatados. Aquí lo que priva viene a ser el favoritismo más vergonzoso, sin descontar las designaciones acertadas, que sí las hay. ¿Se acuerda usted, que hace unos años, en 2016 la Academia Sueca determinó entregar el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan? Sí, a este rockero se le otorgó el Premio, el que recogió hasta 2017, debido a la ola de protestas de algunos sectores de la cultura, debido a ese juicio tan banal de los señores jueces.

 

Es un intérprete reconocido del Rock, tipo de música que se dice empezó a cantar influenciado por Ricardito y Elvis Presley, entre otros famosos. Hasta ahí están bien las cosas, pero no fue lo más idónea la premiación de tan alto nivel como significa el Nobel. Cabe recordar, que Alfredo Nobel, inventor de la dinamita, además de otras aportaciones a la química, dejó una cuantiosa herencia que serviría de fondo para la otorgación de premios en Fisiología o Medicina, Física, Química, Literatura, Paz y Economía.

 

Los premios se entregan en Estocolmo, Suecia, con excepción del de la Paz, que es en Oslo, Noruega. Desde 1901 se dan estos galardones, los que constan de diploma, medalla y 10 millones de coronas suecas, o sea más de un millón de dólares. En su testamento hecho el 27 de noviembre de 1895, Nobel estableció que la mayor parte de su cuantiosa fortuna se destinara a los premios, entre los que no estaba incluido el de Economía, mismo que surgió en 1969. Los premios serían para reconocer los esfuerzos, la preparación, las aportaciones en cada rama en beneficio de la humanidad.

 

Esta fiesta anual de la cultura, se realiza el 10 de diciembre de cada año; la fecha es en alusión al día final de la existencia del gran inventor, el que, según se ha manifestado, decidió crear el concurso, decepcionado por el mal uso que se le dio a su gran invento. Volviendo al caso Dylan, no es que se desconozca su trayectoria dentro de la música, algunos versos bonitos,  pero sí hay que poner cada cosa en su lugar. Este señor era para ser aplaudido en otro tipo de certámenes. Está como el mal uso del Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, tema que abordaré en otra ocasión. Hay grandes escritores con los meritos suficientes para recibir tal distinción, pero por razones políticas o de carácter personal, han sido ignorados por la Academia Sueca. Recordamos el relegamiento que se hizo a Jorge Luis Borges, en que durante varios años se pensó iba a ser galardonado. Y así se podría hacer una lista muy larga, de injusticias. Borges hizo críticas al gobierno argentino varios años, razón de peso para que no se le recomendara para obtener el premio.

 

Recordemos también el caso de Barak Obama, el que recién entrado a la Casa Blanca, fue llamado a recibir la presea, y nada menos que la de la Paz, siendo que mantenía miles de soldados en Afganistán, a pesar de su promesa de irlos retirando. Y en estos días se había mencionado con grandes posibilidades de obtener el Premio Nobel de la Paz, al odioso Donald Trump, según esto que porque fue el artífice de mejores relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes. Qué les parece?, Trump, el que retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, que es un esfuerzo conjunto en favor de un mejor clima para la humanidad; y también ha sido un enemigo declarado de los migrantes; y también retiró de manera temporal, la financiación a la OMS en relación a la pandemia.

 

En suma, el Premio Nobel ha degenerado en ocasiones en una vil premiación de kermes. Y en suma, hay que desconfiar de los premios en diversas manifestaciones de la actividad humana. No siempre un premio nos da la medida, de la cabal dimensión de los favorecidos.