¿Por qué le dicen cenutrio y estólido a AMLO? PDF Imprimir E-mail
Noticias - Seguridad
Escrito por Redacción   
Jueves, 08 de Octubre de 2020 15:19

Carta al director.

 

Bueno, yo andaba intrigado del porqué le dicen "cenutrio y estólido" los españoles a AMLO, y no me quedé con la interrogante, me puse a investigar, hasta que di con la definición.

 

Sucede que hace días me encontraba yo en un restaurante aquí en la Ciudad de Chihuahua, y al estar viendo la televisión, cuando pasaron un corto del circo de la Mañanera de López Obrador, de pronto se soltó riendo como orate este señor, y al ver eso una niña le preguntó a su papá, que quién era ese chistoso. Entonces el señor le dijo tajante, pues es el presidente de este país.

 

¿Cómo que el presidente, si así no se ríen en España los presidentes papá? Inmediatamente por el acento, me percaté de que eran españoles padre e hija. Y pues paré oreja porque se soltaron riendo a carcajadas y también, la que supongo era la mamá. La señora entonces dijo: ¿pues que no saben que a este señor le dicen en Madrid, cenutrio y estólido? Y luego se pusieron a ver la tele, donde estaba López actuando como persona zafada. Y lo veían como se ve a los changos en el circo, haciendo sus bufonadas para hacer reír a la gente.

 

Ya en mi casa busqué en internet el significado de las palabras y pues también solté una risotada como López, nada más que con la diferencia de que mi risa era natural, diría yo como el agua, y la del presidente  era una risa de lo más forzada, era como un llanto disfrazado de burla, así como cuando una persona esté  ardiendo, se está quemando y quiere aparentar fortaleza y seguridad, pero está que se achicharra. Y aquí están las definiciones que buscaba: cenutrio quiere decir torpe o estúpido, y estólido, quiere decir imbécil.

 

Y saqué mi conclusión, que López es un cenutrio y un estólido (qué palabras tan elegantes para designar a un retrasado mental) y que en España así lo ven. Y uno se pregunta, cómo es que una persona de esa clase pudo llegar a presidente. La niña española le había dicho a su papá, que cómo era posible que un presidente se riera de esa manera. La respuesta del progenitor fue tajante como son las convicciones: hija, no se te olvide que estamos en México.

 

La risa de cada quién quiere decir mucho, igual que la sonrisa. El rostro de López es una mueca de dolor que quiere ser todo lo contrario. Sus ojos despiden odio, envidia, y despiden ruindad y cinismo.

 

¿Será cierto eso, de que los pueblos tienen los gobernantes que merecen?

 

ATTE.

Pascual Matías Escobedo