La conflictiva elección de la presidencia nacional de Morena PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Eduardo Fernández   
Domingo, 11 de Octubre de 2020 18:59

Eduardo Fernández.

El partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) padece una aguda crisis interna con motivo de la renovación de su presidencia nacional al quedar empatados técnicamente los dos principales contendientes, por lo que se deberá realizar una tercera encuesta entre ambos.

El problema es que uno de ellos, Porfirio Muñoz Ledo, se considera como vencedor pues en la primera encuesta en la que participaron decenas de candidatos para la presidencia del partido logró el 41 por ciento de los votos mientras su más cercano competidor Mario Delgado obtuvo el 27 por ciento.

En el segundo sondeo ya solo entre cinco finalistas Muñoz Ledo superó solo por cinco centésimas a Delgado por lo que el INE lo declaró como empate técnico. Obviamente, Porfirio rechazó el resultado y ya se considera como el auténtico dirigente nacional de Morena.

La sui géneris forma de elegir a la dirigencia nacional de Morena se debió a una decisión del máximo tribunal electoral que decidió tal método, después de una conflictiva e irregular disputa al intentar aplicar el método tradicional de asamblea con delegados de distrito.

Al inicio de la contienda eran dos mujeres las que se perfilaban para ser la lideresa del partido, la presidente interina Yeidckol Polevnsky y Bertha Luján, presidente del consejo nacional.

Ambas tuvieron un enconado enfrentamiento que llevó a la elección de otro presidente interino que se hizo cargo de la dirección, el cual de paso interpuso una demanda en contra de Yeidckol por el gasto irregular de 400 millones de pesos.

Al fallar el Trife de que, en lugar de la fallida asamblea nacional, fuera una encuesta la que decidiera la nueva dirigencia de Morena se apuntó inesperadamente para ello el veterano Muñoz Ledo.

Porfirio se entusiasmó con la idea de cerrar su ciclo político a sus 87 años ocupando por tercera vez la presidencia nacional de un partido mexicano. En los años setenta lo fue brevemente del PRI y en los noventa lo fue del PRD, una vez que dejara la dirigencia Cuauhtémoc Cárdenas para ser por segunda vez candidato presidencial en 1994.

Muñoz Ledo es uno de los personajes más antiguos y emblemáticos del sistema político mexicano pues después de su trayectoria priista encabezó junto con Cárdenas la corriente democrática del PRI para después fundar con el michoacano el PRD.

La apuesta que hicieron sus seguidores era de que su imagen y nombre era más reconocido y apoyado por los morenistas que su contrincante Mario Delgado, coordinador de los diputados federales de Morena.

Delgado por su parte es un colimense que representa la imagen de los emergentes líderes morenistas y se le liga a Marcelo Ebrard, actual secretario de relaciones exteriores.

Si la elección de la presidencia de Morena se resuelve a final de cuentas con un fallo judicial del tribunal federal electoral entonces se regresará a la etapa conflictiva entre las tribus morenistas pues el cargo es estratégico no solo para definir las candidaturas del 2021 sino también para las del 2024.

Salvo que el Trife anulara la segunda encuesta el INE tendrá que aplicar una tercera entre los dos finalistas, los cuales por lo pronto difieren pues Delgado acepta esta decisión mientras Muñoz Ledo presiona a su contrincante para que reconozca su triunfo.

Lo más probable es que el conflicto interno de Morena en lugar de desaparecer aumentará con la designación no solo de su próximo presidente sino también por la selección de sus candidatos para el próximo año en que se disputan miles de cargos públicos, entre ellos 15 gubernaturas.

Al parecer Morena no ha logrado consolidarse como un partido y continúa padeciendo las divisiones entre grupos por el poder, lo que por cierto llevó a la decadencia a su antecesor PRD y motivó la creación de esta nueva alternativa de izquierda, por hoy en el poder.