Algunos apuntes acerca del Penacho de Moctezuma PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Viviana Mendoza   
Martes, 13 de Octubre de 2020 00:27

 

Y la responsabilidad internacional de preservarlo.

 

Viviana Mendoza Hernández.- El único penacho de plumas mexicano, conservado en el Museo de Etnología de Viena, ha despertado el interés y la imaginación tanto de especialistas como del público en general desde su descubrimiento, en 1878, por el geólogo Ferdinand Von Hochstetter, primer director del entonces recientemente creado Museo de Historia Natural de Viena, quien reconoció su importancia. El espectacular objeto de plumas de quetzal y de otras aves, aderezado con numerosos ornamentos de oro, en un primer momento fue registrado como un “sombrero morisco” ene l inventario de 1596 de la famosa colección de Ambras, una de las mayores cámaras de arte y maravillas de su tiempo, propiedad del archiduque Fernando II de Tirol. En el México posrevolucionario, lo que se consideró que fue el “penacho de Moctezuma”, de adoptó como un símbolo indigenista de la identidad del nuevo México con el imperio azteca.

 

El Penacho del México Antiguo se exhibe como pieza central de la Sala de Mesoamérica en este museo de Europa, en donde también se pueden admirar varios ejemplos de arte plumario originario de México, incluyendo el Escudo de Ahuízotl, que consiste en un escudo de plumas, así como piezas prehispánicas, cuadros de las castas coloniales y algunos ejemplos de la colección de huipiles de la región.

 

En febrero de 2010 se estableció una comisión binacional integrada, entre otros, por expertos del INAH y el MEV, encargada de realizar el análisis científico de la pieza, a fin de determinar su estado físico e identificar los procedimientos de restauración necesarios que permitan su eventual transporte y exhibición en nuestro país. Al término del proyecto científico se producirá una publicación única en su tipo que mostrará el valor artístico, cultural e histórico del penacho.

 

México y Austria reconocen la pieza prehispánica como herencia cultural común y, en ese espíritu, asumen su responsabilidad.  

 

La SRE y el INAH llevan a cabo conversaciones con autoridades del Ministerio de Asuntos Exteriores de Austria, el Ministerio de Cultura y Educación, el MEV y del Museo de Historia del Arte de Viena, del cual depende aquél, para examinar los términos jurídicos y técnicos a fin de que el penacho pueda ser trasladado a México en préstamo. En reciprocidad, las autoridades mexicanas y austriacas también examinan la posibilidad de que alguna pieza que se encuentre en un museo mexicano y que sea de interés para Austria, sea enviada a aquél país, también en préstamo.

 

Después de una restauración a fondo realizada por expertos del INAH entre 2010 y 2012, en el marco de un proyecto de cooperación entre México y Austria, especialistas de ambos países coincidieron en que su frágil estado no permite que sea trasladado hasta existir una tecnología que pueda impedir cualquier vibración.

 

"La ciencia ha desplazado a la diplomacia: aunque México y Austria llegasen a un acuerdo sobre un préstamo, no sería viable un traslado aéreo, marítimo o terrestre sin dañar considerablemente al objeto. “En un traslado las vibraciones aumentarían terriblemente y provocarían que las barbas de las plumas se desprendieran de su cañón. También provocarían que el filo de los discos de oro al moverse cortaran las plumas color café (marrón)”, describe María Olvido Moreno, conservadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM en una nota de "El País" publicada en julio de 2014. 

 

“México confía en que dicha tecnología pueda avanzar lo suficiente en un futuro próximo, a fin de permitir que el Penacho pueda viajar a México”, apuntó el Arquitecto José Enrique Ortiz Lanz, Coordinador Nacional de Museos y Exhibiciones del INAH, quien viajó a Viena para estar presente durante la reapertura del Museo.

 

Para mejorar su conservación el equipo de especialistas modificó la forma en la que se exhibe el objeto. Hasta 2010, el penacho estuvo sujeto con alfileres sobre una tela negra a 90 grados de inclinación, ahora se ha recostado a 22,5 grados en una vitrina diseñada para absorber las vibraciones externas. “Si se conserva en las condiciones de control lumínico, microclimático y vibración la apuesta es que tengamos penacho 500 años más”, auguró optimista Moreno.

 

“Mientras ello ocurre, sus plumas de quetzal muestran al mundo el esplendor del arte plumario del México prehispánico, y su fuerza simbólica lo presenta como gran Embajador de una civilización milenaria, poniendo de manifiesto los fuertes lazos históricos y culturales que unen al Nuevo con el Viejo Mundo”, señaló la Embajadora de México en Austria, Alicia Buenrostro Massieu.

 

Por seguridad, México cuenta con una reproducción hecha y validada por expertos:

 

El penacho original atribuido a Motecuhzoma II se encuentra en el Museo del Mundo de Viena. En nuestro país, en 1940, se elaboró una réplica para su exhibición en las instalaciones del Museo Nacional del Centro Histórico de la Ciudad de México. Tras la inauguración de la nueva sede del Museo en el Bosque de Chapultepec (1964), fue necesario desarmar la réplica del penacho para su restauración y reubicación.

 

 Durante el armado se reelaboró el soporte de la copia con un armazón; dicha labor consistió en el acomodo radial de varillas que se atan a una red de tejido abierto. Sobre ésta se colocaron algunas plumas nuevas. Los ornamentos de plata bañada con oro –correspondientes a la réplica de 1940– se reemplazaron con el mismo número de piezas metálicas, pero en esta ocasión de una aleación con alto contenido de oro.

 

La parte inferior del penacho se adornó con la técnica de mosaico; es decir, pegando plumas con adhesivo sobre un soporte, en este caso, forrado con cuero. El mosaico consta de bandas concéntricas de plumas de diferentes colores: la más ancha contiene plumas azules del pájaro charlador turquesa; de las plumas rojas aún no se identifica la especie de ave proveedora; la secuencia verde corresponde a plumas del ala de quetzal; y las plumas marrón con punta blanca son de cola de pájaro vaquero.

 

Sobre este mosaico multicolor se ataron los 431 tejuelos de oro con diversas formas: discos, medias lunas, rectángulos y torrecillas. En el borde superior de este tocado se amarraron largas plumas cobertoras caudales de quetzal macho que, al quedar sueltas en los penachos que portaban los antiguos mexicanos, presentaban un suave movimiento que permitía apreciar la maravillosa iridiscencia del plumaje de esta ave de profundo contenido simbólico en el México antiguo.

 

Gracias a este trabajo el Museo Nacional de Antropología cuenta con una copia de excelente calidad. Esta obra, representativa del arte plumario mexicano del siglo XX, se considera pieza única debido a que tanto el quetzal como el charlador turquesa son especies protegidas para evitar su extinción. En los aviarios especializados, así como en las selvas de México y Centroamérica, no se cuenta con el suficiente número de aves que pudieran proveer, por medio de la colecta de muda, las largas plumas caudales propias del quetzal macho ni las cobertoras del pequeño pájaro azul turquesa.

 

 

Fuentes:

https://www.mna.inah.gob.mx/detalle_pieza_mes.php?id=218

https://inah.gob.mx/boletines/2668-mexico-negocia-retorno-temporal-del-penacho-de-moctezuma

https://publicaciones.inah.gob.mx/index.php/266-003exx0127-el-penacho-del-m%C3%A9xico-antiguo

https://www.gob.mx/sre/prensa/el-penacho-del-mexico-antiguo-vuelve-a-ser-exhibido-en-austria-tras-restauracion

https://elpais.com/cultura/2014/07/02/actualidad/1404309415_424762.html