El polémico tratado internacional de aguas de 1944 y su alto costo para Chihuahua PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Eduardo Fernández   
Domingo, 25 de Octubre de 2020 11:38

Eduardo Fernández.

Perfil humano

En medio de una confrontación abierta entre el gobierno federal y el chihuahuense se cumplió a última hora la entrega del agua exigida para este año en el tratado internacional realizado entre México y los Estados Unidos desde 1944.

La presión por cumplir a tiempo lo convenido en el ciclo 35 del citado tratado llevó a la Conagua a abrir las compuertas de las tres presas chihuahuenses localizadas en la cuenca del río Conchos, con la consecuente protesta por parte de los usuarios de la región centro-sur del estado.

Además del desgastante enfrentamiento entre el ejecutivo nacional y el gobierno estatal el costo de las medidas, además de la lamentable muerte de una joven agricultora, fue que las presas quedaran con una exigua reserva para el ciclo agrícola del año entrante: Las Vírgenes con solo 17.7% de su capacidad, La Boquilla con el 31.6% y El Granero con el 49.6 por ciento.

La postura del gobierno federal fue cumplir como fuera con el adeudo a los Estados Unidos por lo que inclusive mandó a miles de elementos de la Guardia Nacional a custodiar las presas, de las cuales se extrajeron 282.4 de millones cúbicos de agua a pesar de que Chihuahua padece la peor sequía sufrida desde hace décadas.

La forma en que pudo la Conagua completar el volumen faltante fue hacer uso del líquido de las presas internacionales ubicadas en el río Bravo, con la promesa de que las ciudades fronterizas tendrían garantizado el abasto en los próximo seis meses.

El argumento federal de conservar el tratado firmado en 1944, reiterado por el presidente López Obrador y el canciller Ebrard, fue de que era ventajoso para México pues nos enviaban cuatro veces el volumen de agua que teníamos que devolver.

La realidad es que sí es benéfico, pero solo para Baja California que aprovecha para sus sembradíos el agua del río Colorado, pero no para Chihuahua que no recibe nada y en cambio tradicionalmente ha tenido que aportar el 54 por ciento del agua que debe ser devuelta al vecino país, aunque no esté estipulado este porcentaje en el tratado.

En este año en que el estado no cubrió esta cuota debido a la sequía, si lo hizo con 282.4 millones de metros cúbicos, la mayoría de los cuales se extrajeron de sus presas en septiembre y octubre de este año.

Un simple examen de estas y otras cifras oficiales muestra que la entidad más afectada por el cumplimiento del tratado internacional es Chihuahua, a la que además ahora se le responsabiliza de ser la causante de que no se hubiera cumplido con lo convenido con los Estados Unidos.

Desde hace buen tiempo, sobre todo en tiempos de sequía, los especialistas han señalado que se debería revisar dicho acuerdo pues las condiciones climatológicas no son las mismas, sobre todo debido al calentamiento global.

Si bien es acertado que el agua es un bien nacional, su distribución y uso debe ser equitativo para beneficio de todos los mexicanos. No se puede sacrificar el abastecimiento del vital líquido solo para una entidad, menos cuando es una zona semidesértica como Chihuahua.

Una vez que se ha cumplido con lo establecido en el tratado se debería realizar un examen fundamentado en datos históricos por parte de los dos países, dejando a un lado las politiquerías partidistas y los enfoques personales en aras de evitar que dentro de unos años se vuelva a tener otro serio conflicto en el que pierden todos, especialmente los chihuahuenses.