Triunfo del MAS en Bolivia y la marcha del millón en méxico PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Isaías Orozco Gómez   
Domingo, 25 de Octubre de 2020 15:36

Isaías Orozco Gómez.

 

¡Ah, cómo hubiese sido y seguiría siendo  positivo, el que el ser humano desde que apareció en este nuestro  tan estropeado Planeta Tierra, hubiera establecido, conscientemente, relaciones HUMANAS! Teniendo como premisas esenciales: el entendimiento, la comprensión, la solidaridad y respeto mutuos de manera incondicional. ¡Vamos! Que ojalá  hubiesen logrado  convivir todos los pueblos del mundo, hasta el presente, en completo estado de simpatía y empatía, sin FRONTERAS de ningún tipo; casi casi, en el bíblico Edén o Paraíso Terrenal.

Pero, ¿fatalmente?, desde que apareció la propiedad privada sobre la tierra y sus productos, sobre los medios de producción, desde los más rústicos hasta los más sofisticados o científica, técnica y tecnológicamente más avanzados, la pelea, las guerras entre imperios, entre naciones para hacerse de las riquezas naturales, de las materias primas existentes en sus suelos, de su fuerza de trabajo humano; y entre los mismos habitantes de un país o Estado-Nación, se hizo presente: los unos para la defensa de “sus propiedades” y para seguir acumulando más y más riqueza o capitales; los otros, la clase trabajadora que han sido  la inmensa mayoría de la población, para lograr un salario justo por la renta de su fuerza de trabajo, y un trato digno a su persona y real garantía de sus derechos laborales.

De acuerdo con las leyes más generales que rigen el desarrollo de la sociedad, lo asentado líneas arriba cabe bien en la ley de las revoluciones sociales en el paso de un modo de producción a otro más avanzado (por ejemplo, del feudalismo al capitalismo); y en la ley de la LUCHA DE CLASES para las etapas históricas correspondientes a la división de la sociedad en clases; y la ley económica fundamental de cada régimen social.

Y, por supuesto, se ajusta muy bien a la referencia que hace Federico Engels de  lo  escrito por Carlos Marx, al respecto: “Fue precisamente Carlos Marx el primero que descubrió que la gran ley que rige la marcha de la historia, la ley según la cual todas las luchas históricas, ya se desarrollen en el terreno político, religiosos, filosófico, ya en otro terreno ideológico cualquiera, no son, en realidad más que la expresión más o menos clara de lucha entre clases sociales, y que la existencia y por tanto también, los choques de estas clases, están condicionados, a su vez, por el grado de desarrollo de la SITUACIÓN ECONÓMICA, por el MODO de PRODUCCIÓN y de su INTERCAMBIO, condicionado por ésta.”

Y eso es precisamente, y objetivamente, la impronta de la lucha política, económica, social, étnica, filosófico-ideológica, antropológica y hasta religiosa, que penosamente ha imperado en la República de Bolivia o Estado Plurinacional de Bolivia desde la declaración de su Independencia el 6 de Agosto de 1825, hasta el presente. Cuya población de casi 11 millones 500 mil personas (censo 2018), está conformada por: indígenas (40 etnias con el 37% de la población total), mestizos, europeos, asiáticos y africanos.

Realidad que han experimentado y experimentan la mayoría de los países de Latinoamérica y del Caribe.

Los primeros 50 años de la vida “independiente” de  Bolivia, se caracterizaron  por la inestabilidad política y por las constantes amenazas externas (Argentina, Brasil, Chile, Perú, principalmente) que ponían en riesgo su integridad territorial, su independencia y su soberanía.

Puede establecerse que desde entonces hasta la fecha, los destinos de la política gubernamental-administrativa y económica de Bolivia, ha estado sujeta a tres partidos, corrientes o expresiones político-ideológicas: conservadores o de derechas, liberales, neoliberales, republicanos y socialistas, cuyos primeros partidos surgieron desde 1920. Aunque actualmente, el espectro político-electoral boliviano, está constituido por la IZQUIERDA, el CENTRO y la DERECHA.

Pocos han sido los gobernantes  que  en algo respondieron a las ingentes necesidades del pueblo boliviano, destacándose: Paz Estenssoro, René Barrientos Ortuño y Juan José Torres (de izquierda), quien restableció las relaciones con Cuba y Chile. Pero también tuvo, sino es que la mayoría de gobernantes ultraderechistas como Hugo Bánzer, lapso de gobierno en que fue asesinado  (1967) Ernesto “Che” Guevara.

Con el caminar del S. XXI, Bolivia, país de ingreso medio, por más de diez años lideró el crecimiento económico de la región sudamericana, preeminentemente durante la presidencia de Evo Morales, ya que se redujeron notablemente los niveles de pobreza de los trabajadores urbanos y rurales; se registró un crecimiento económico sin precedente y promovió la participación de las 40 etnias indígenas.

De ahí que después del pérfido golpe de estado que le dio la derecha a Evo Morales, a la vuelta de un año, el expresidente Evo Morales y el MOVIMIENTO AL SOCIALISMO (MAS) y sus correligionarios se hayan alzado con el rotundo triunfo electoral del domingo 18 del mes en curso.

Lo que indica, entonces, que la derecha, los conservadores, los enemigos acérrimos de la CLASE TRABAJADORA, podrán asumir el poder  por corto tiempo por medio de golpes de estado, de gorilazos, pero históricamente: moral y materialmente, serán derrotados.

Estado de cosas, que   por lo que hace a México, en los hechos se está viviendo en torno a la construcción del régimen de la Cuarta Transformación, cuyo adalid indiscutible es el Presidente Constitucional de los EUM. Pues los ultraderechistas de Frena, ni cosquillas le han hecho al TIGRE.

En tanto que MORENA y demás simpatizantes y seguidores de la política seguida por AMLO, lograron, sin mayores aspavientos, realizar la marcha sino totalmente del millón, sí de centenares de miles de mexicanos.