La elección de Estados Unidos, la más cara en la historia del país, con 14 mil millones de dólares PDF Imprimir E-mail
Noticias - El Mundo
Escrito por Redacción   
Miércoles, 28 de Octubre de 2020 21:11

Esta es “una elección entre la democracia y Trump”, señala el senador Bernie Sanders.

 

Nueva York. Los demócratas son favoritos para ganar la Casa Blanca, posiblemente tomar control del Senado y ampliar su mayoría en la cámara baja según los principales expertos electorales, y ante ello Donald Trump y los republicanos entienden que su mejor respuesta es suprimir el voto en una democracia que gobiernan sin gozar del apoyo de una mayoría.

 

Con las actividades electorales acercándose a su término, ésta no es una contienda “normal” entre los candidatos de los dos partidos nacionales, sino un referéndum sobre el ocupante de la Casa Blanca o como repite el senador Bernie Sanders, “es una elección entre la democracia y Trump”.

 

También es la elección federal (presidencia y legislatura) más cara en la historia del país, con un gasto total de un aproximado de 14 mil millones de dólares, dos veces más que la anterior en 2016, calcula el Center for Responsive Politics. 

 

Por ahora, a menos de una semana de la elección que oficialmente culminará el 3 de noviembre —pero que nadie sabe cuándo concluirá— el consenso de todos los principales expertos y sus modelos es que Joe Biden y los demócratas son favoritos para ganar la Casa Blanca, ampliar su ventaja mayoritaria en la cámara baja (todas las 435 curules están en juego) y con una buena probabilidad de reconquistar el control en el Senado (35 curules, poco más de un tercio, están en juego). 

 

Además de mantener durante semanas una amplia ventaja en los sondeos nacionales, los demócratas incluso contemplan ampliar el número de estados claves que, bajo el sistema del Colegio Electoral, es donde se determina al ganador de la elección presidencial. De pronto Texas ha sido colocado como un estado que está plenamente en juego, después de décadas de ser un bastión republicano en el mapa electoral. 

 

Por ello, junto con Florida, Georgia y Arizona (donde hoy hizo mítines Trump), el voto diverso de los latinos —el sector minoritario más grande del país—  cobra gran importancia (aunque vale recordar que Trump ganó casi 30 por ciento de este voto en 2016).

 

Trampas

 

Trump y sus republicanos tienen claro que su triunfo depende de reducir el voto popular. Solo un presidente republicano ha ganado el voto popular desde 1988; Trump ganó con un 46 por ciento del voto popular en 2016 y nunca ha logrado obtener un 50 por ciento de apoyo durante su gestión. 

 

Al saber que no cuentan con el apoyo de la mayoría del electorado, los republicanos se dedican a suprimir el voto sobre todo en los estados claves dentro del sistema de voto indirecto conocido como el Colegio Electoral, el cual determina quién gana la presidencia. 

 

Por eso hay un multimillonario esfuerzo masivo para reducir el voto tanto a través de maniobras legales y extra legales. Por el lado legal, los republicanos han dedicado más de 20 millones de dólares para promover por lo menos 300 disputas judiciales a fin de obstaculizar el voto este año, reporta el Center for Public Integrity. Más aún, hay demandas legales constantes para frenar o limitar el conteo de votos que llegan tarde por correo o eliminar medidas diseñadas para facilitar el voto.  

 

Todas estas disputas, incluyendo cualquiera sobre el resultado final de la elección, tienen como árbitro final a la Suprema Corte (no existen tribunales electorales), donde Trump y los republicanos acaban de consolidar su control al imponer una mayoría conservadora de seis a tres. (David Brooks)