Julio Urías asimila el éxito; "es un momento especial de mi carrera", dijo el zurdo sinaloense PDF Imprimir E-mail
Deportes - Beisbol
Escrito por Valentín Ramírez   
Viernes, 30 de Octubre de 2020 07:57

Urías reflexiona acerca de lo que viene.

 

Con sólo 23 años, el sinaloense Julio César Urías ya logró el máximo anhelo de cualquier pelotero: Ganar la Serie Mundial. ¿A que puede aspirar en su aún joven carrera?

 

A volver a ganar, pero ahora con nuestro público”, dijo Urías, quien fue el encargado de retirar los últimos siete outs con los que los Dodgers rompieron una sequía de 32 años sin título.

 

Es el momento más especial de mi carrera, y seguramente así va a permanecer para siempre, terminar una Serie Mundial, tú haciendo el último lanzamiento, es algo que la verdad no tiene precio”, agregó.

 

Este 2020 Urías trabajó 10 veces como abridor, una como relevo en temporada regular. En playoffs tuvo un par de aperturas y entró cuatro veces desde el bullpen. Ayer confesó su deseo para el 2020.

 

 “Estoy enfocado en mantenerme como abridor. No es fácil, porque en este equipo hay una competencia muy dura, el año que viene debe regresar David Price, pero voy a luchar otra vez, como si fuera novato”.

 

Tras el ponche a Willy Adames, con el que terminó el sexto juego, Urías ha vivido grandes momentos.

 

Entré a la séptima entrada a sacar un out, y sabía que si lo hacía bien seguro me daban la octava, pero nunca pensé en terminar el juego”, explicó. “Cuando acabó el juego y ya después del festejo, me di cuenta que el salvamento era para mí y la victoria para Víctor (González). Es algo increíble, no sólo porque él también es mexicano sino porque es una persona muy importante en mi vida”.

 

Julio tuvo su primera oportunidad con el equipo grande en 2014, y desde ese entonces tuvo en Clayton Kershaw a un maestro. “Ver a alguien como él, que lo ha ganado todo, que va a estar en el Salón de la Fama, emocionado como un niño, ahí fue cuando me di cuenta de lo que habíamos logrado”, dijo Julio.

 

 “Cuando lo vi me abrazó, me felicitó, me dijo que había hecho un gran trabajo y me dio las gracias. Probablemente ése es el momento más especial de la celebración, porque me hizo valorar más todo lo que estaba viviendo”.