Cuidado con las mentiras de la historia: los 303 chinos que no mató Pancho Villa PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 09 de Noviembre de 2020 16:38

Mario Alfredo González Rojas.

 

La Revolución Mexicana guarda anécdotas y hechos que ya casi no se platican, y  que sólo aparecen de vez en cuando encima de la mesa, sobre todo en los días cercanos al 20 de noviembre. Y uno de los personajes, posiblemente más incluidos en los relatos ha sido Pancho Villa. De él se cuentan muchas cosas, pero no es tanto, y como es ya un personaje de leyenda, aparejado con sus grandes acciones en favor de la causa revolucionaria, se multiplican sus supuestos recuerdos.

 

Es difícil aclarar lo que realmente sucedió en esos años convulsos, pero siguen siendo motivo de conversación, cuando no de inquietud, algunos acontecimientos de nuestra historia. Vale recordar, como a los pocos días de la Toma de Ciudad Juárez, se suscitó un triste hecho que durante muchos años quedó guardado en el olvido, y es el relativo a la matanza de 303 chinos en la Ciudad de Torreón, Coahuila, matanza que equivocadamente se le ha atribuido a Francisco Villa. Esta población fundada en 1848, había atraído el interés de mucha gente de otros estados, incluso países por las oportunidades que ofrecía para el desarrollo económico.

 

En poco tiempo se convirtió en una región eminentemente algodonera, hasta el grado de producir el 70 % del algodón de México. A finales del siglo XIX, comenzaron a llegar chinos provenientes de su país, pero sobre todo de Estados Unidos. Huían de la hambruna de China y otros, al no ver satisfechas sus ambiciones de obtener oro en San Francisco California, optaron por asentarse en Torreón. Pronto alcanzaron prosperidad económica al poner lavanderías, trabajar en el campo y levantar buen número de comercios.

 

En este sentido, se despertó un celo en muchos habitantes de Torreón, alegando que perdían muchas oportunidades de trabajo, ante el gran despegue económico de los chinos, los que incluso hasta pusieron un banco. Así las cosas, luego de la Toma de Ciudad Juárez, el 11 de mayo de 1911, llegaron fuerzas maderistas a Torreón y en la mañana del 15 de mayo de ese año, se enfrentaron al ejército federal. Se dijo, después de la huida de los federales, que éstos se habían apostado en los comercios chinos para combatir a los maderistas, razón por la que se sintió un fuerte rencor entre muchos de estos. Derivado de ese disgusto, los revolucionarios empezaron a matar a los chinos, entre ellos además de los hombres, niños, adolescentes y mujeres.

 

En esa ocasión Pancho Villa se encontraba en Ciudad Juárez, por lo que sin ningún fundamento se ha considerado la acusación de haber ordenado tales ejecuciones. Además, existen antecedentes que cimentan el que no les tenía un mal ánimo el Centauro del Norte. Hasta un tiempo, tuvo un cocinero chino. Estando en la ciudad fronteriza, el 3 de noviembre de 1911, muchos chinos quisieron pasar a Estados Unidos, supuestamente porque había emitido un decreto el revolucionario para que salieran de Chihuahua los orientales, pero el mismo Villa aclaró que no tenía nada contra ellos.

 

Los chinos estaban todo asustados en el Puente Santa Fe, pero cambiaron su angustia al saber de la buena disposición de Villa, el que incluso años más tarde en 1917 recibió la ayuda china de un furgón de maíz para su tropa en la Ciudad de Torreón. Por razones infundadas ha existido la idea de que el principal brazo armado de la Revolución, como se le conoce a Villa, les tenía ojeriza a los chinos, sin embargo no hay pruebas que fundamenten tales prejuicios.

 

Como la historia la escriben los vencedores, se quedan muchas versiones que no hay manera de aclarar en su momento, por la parte contraria, menos después de su ausencia. Y al menos de lo de los chinos de Torreón, no hay constancia, pero si dañó a otros chinos, como se ha llegado a contar, es asunto que habría que investigar.