Confinados, entonemos este 24 la oda a la alegría PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Lunes, 21 de Diciembre de 2020 16:42

Mario Alfredo González Rojas.

El encierro que hemos vivido durante nueve meses y que habremos de seguir aguantando, quién sabe hasta cuándo, se puede hacer más agudo en esta Navidad, si es que deseamos cumplir estrictamente las medidas sanitarias por la pandemia, al margen de que otros que las deberían recomendar, digan que no es necesario, como en el caso del cubrebocas. Así, en esta indispensable acumulación de cuidados, no está por demás, de acuerdo a gustos muy personales, invitar a escuchar a Beethoven, a propósito de su cumpleaños número 250, celebrado el pasado 16 de diciembre y de la enorme belleza de su creación.

Ayer vi de pronto, con gran sorpresa, al cambiarle al televisor, un programa sobre la Novena Sinfonía del músico alemán. Recordaban cómo en situaciones de alto significado, se había aprovechado la parte coral de la misma, para exaltar el acontecimiento. Por ejemplo, cuando derribaron en 1990 el Muro de Berlín; también en un aniversario del suceso trágico acaecido la noche del 3 al 4 de junio, de la Plaza de Tiananmen, de Pekin, en que murieron, cientos,  miles (la cifra exacta nunca se sabrá) de chinos que protestaban por la corrupción; al conmemorar el fin del Apartheid en Sudáfrica; etc.

La Novena Sinfonía, desde su estreno en Viena el 7 de mayo de 1824, se ha constituido   en una obra muy celebrada, siendo la Oda a la Alegría, escrita por el alemán Federico Shiller (1759 -1805) para muchos, su carta de presentación. Incluso, con el carácter de convocatoria a la unidad y al amor de la humanidad, se dio el caso, esencialmente contradictorio, de que hubo ocasión en que las autoridades de Sudáfrica, pregoneras del Apartheid, esa política discriminatoria hacia los negros, la utilizaran en una ceremonia pública.

Alguien dijo que Luis Van Beethoven (1770 - 1827), es un abogado, un vocero de la humanidad, porque supo defender, expresar lo que la gente quería, al encontrar en sus obras un molde adecuado a sus sentimientos. La Novena Sinfonía es la última sinfonía realizada por este autor, y la primera en incluir una parte coral. En 1972, el Consejo  Europeo, convirtió el tema de la Oda a la Alegría en su himno; años más tarde, en 1985, los dirigentes de la Unión Europea, la UE, adoptaron dicha oda, como su himno oficial y para no desestimar ningún idioma, la incluyó en forma instrumental.

Entre otros versos, el poema, publicado en 1786, dice: "Alegría, luz divina, del Elíseo, dulce lar, inflamados alleguemos Diosa, a tu celeste altar... Abrazaos, oh! millones! Beso de la humanidad! Brinda celestial bondad Padre a tu séquito sin par". Hará unas tres décadas que la oda se popularizó tanto, que era frecuente escucharla en arreglos sencillos, pero en los que no se perdía la "tonada" tan conocida. Después, puede decirse que cayó en el olvido.

La pandemia del coronavirus ha hecho que millones de hombres nos identifiquemos, al menos con las medidas que todos debemos seguir para oponernos al enemigo común. Reconocemos en la adversidad, que somos iguales, con debilidades y fortalezas: la misma naturaleza. También nos gusta lo bello. La Navidad nos invita a la reflexión, y ahora que no debemos salir, ni formar parte de grandes aglomeraciones, en paz con los otros y con uno mismo, disfrutemos la Novena Sinfonía y todo lo que podamos de Beethoven.

El "abrazaos oh millones, beso de la humanidad", que resuene el 24 en los brindis, en las risas y en las lágrimas. Y si acaso hay vino en la mesa, que sea para disfrutarlo, no para reñir, a la manera en que el poeta persa Omar Khayyam (Irán, antes Persia 1048 - 1131) acostumbraba hacerlo: ¡era una medida para sentir más profundamente la vida!