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Opinión - Columnas
Escrito por Mauricio Islas   
Domingo, 27 de Diciembre de 2020 19:41

Mauricio Islas.

 

n el ya casi terminado año han transcurrido momentos de pesares y angustias, interminables jornadas de pruebas y dificultades, días alegres y felices. Podemos decir que ha habido de todo,  qué nos queda de ello. Que nos queda por aprender.

Ahora, nos damos cuenta de que lo único válido ha sido el esfuerzo que nos ha dado fortaleza y progreso, esas dificultades de las que hemos sabido salir airosos, aprendiendo nuevas y valiosas lecciones; lo demás, la fatiga, la lucha y el sufrimiento de muchos instantes han pasado a formar parte de la historia de nuestra vida.

Este año, quedará en la historia de la humanidad como una etapa en extremo delicada

Este año que finaliza, ha servido para hacernos conscientes de que estamos presenciando la eclosión del más notable problema de la historia humana; pero sólo de la comprensión profunda y auténtica de los grandes problemas, vienen las grandes soluciones.

Por ello, quiero hacer un llamamiento a toda la sociedad, para concienciarse de la trascendencia de los momentos que vivimos y para que el significado de estos días de Navidad sea vivido y comprendido plenamente, reflejando en nuestra vida la concordia y el aprecio que una nuestros corazones.

Es mi más sincero deseo, que el AMOR sea capaz de enfriar el acaloramiento de nuestras disputas, que brille por fin en el corazón humano y ponga el toque de la espiritualidad en la ejecución de todos nuestros actos, marcando rumbo seguro al destino de la humanidad.