Nuevo analfabetismo PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Benito Abraham Orozco Gómez   
Lunes, 04 de Enero de 2021 15:48

 

Benito Abraham Orozco Andrade.

La tan cuestionada globalización económica indudablemente ha sido invasiva en todos los aspectos, y el idioma español no ha sido la excepción, viéndose tanto nuestro país, como en general los demás de habla hispana, gravemente afectados por el uso del inglés en la vida cotidiana.

No obstante, ya sea para ampliar la cultura personal o para otros propósitos específicos, como bien pudiera ser el de una herramienta de trabajo, por ejemplo, el estudiar y aprender cualquier idioma resulta de gran utilidad y conveniencia, pero el pretender imponerlo por encima de la propia lengua materna, eso si que es una verdadera aberración que atenta contra la identidad de cualquier nación.

Simplemente, si cuando salimos a la calle y ponemos atención en los nombres de los diferentes negocios con los que nos vamos encontrando, nos percataremos de una vertiginosa moda por querer hacer más “cool” o “fresa” el establecimiento respectivo, por muy modesto que este sea. Tal pareciera que existe un abierto sentimiento de desprecio hacia el vocabulario hispano.

Escuchar y/o leer en la oficina, en casa, en la televisión, en la radio, en periódicos, documentos oficiales, etc., palabras aisladas o desarticuladas de otras también en inglés, es un despropósito que opaca el bello y rico idioma español.

Utilizar el anglicismo “expertise” para decir que una persona cuenta con cierta pericia o habilidad, o pedir que se haga un “check list” para verificar que se ha cumplido con el total de requisitos o cosas que exige determinada actividad, la verdad es que provoca hasta risa, pues tan sencillo que es decirlo en español, pero a lo mejor habrá una necesidad de “echarle estilo” para hacerse notar.

Lo que sí se me hizo un verdadero disparate (entre muchos otros), fue una ocasión en la que una institución pública en su interactuar con población de distintas regiones rurales del país, en un comunicado en el que les informaba que en un día específico recibirían determinados alimentos mientras desarrollaban una actividad, les hizo ver que se les entregaría su “Box Lunch”. ¿What? Imagínense lo que habrán de haber dicho o pensando muchos de los destinatarios de esos gubernamentales alimentos.

Pero cuando acudí a un restaurante de la ciudad de Chihuahua, donde me presentan un menú en el que todo estaba escrito en inglés, ahí si que me sentí un completo ignorante, pues si no puedo presumir de dominar el vasto idioma español, mucho menos alguno otro. Traté de ir descifrando algunas palabras o frases que si entendía, pero no fue nada sencillo, mucho menos a la hora de tener que pronunciar mi orden. De inicio sentí un poco de pena por no saber leer y hablar tales anglicismos, pero inmediatamente reparé en que estamos en México y que el idioma que debemos hablar no es el inglés, por lo que indudablemente fue una estupidez que me hayan presentando la carta de esa manera.

Si seguimos permitiendo esa insana invasión idiomática, lo que provocará es una amplia, pero muy amplia generación de analfabetas en los países de habla hispana, ignorantes de lo que se está leyendo o tratando de leer, al igual que de su pronunciación.

A propósito de lo anterior, recientemente el Instituto Cervantes de España y el gobierno de México, suscribieron un protocolo general de actuación cuyo objetivo es promover la importancia de la lengua española y de las culturas creadas a partir de ella en diversos países del mundo. Esperemos que dicha iniciativa tenga buenos resultados y que, además, desde la academia, desde las instituciones públicas y la sociedad en general,  adoptemos medidas decididas y eficaces para defender y promover nuestro valioso idioma español, principalmente entre los propios mexicanos