Trump: ejemplo a seguir por las futuras generaciones PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Valentín Ramírez   
Lunes, 11 de Enero de 2021 17:33

Mario Alfredo González Rojas.

La ley es dura pero es la ley, acostumbraba decir Benito Juárez, y lo repiten con énfasis desde el presidente hasta el simple ciudadano. Su origen se remonta al Derecho romano, cuando se determinó que las leyes había que escribirlas, ya que muchas veces quedaban al simple arbitrio de los jueces; su transmisión en forma oral no era garantía de su estricta aplicación.

Con la grave pérdida de valores que caracteriza a la sociedad actual, también se arrastran por el suelo algunas leyes: una cosa va con otra. Un caso reciente de falta de respeto a la ley se dio en Estados Unidos, con la protesta encabezada por el presidente Trump, antes, durante y después del proceso electoral para renovar la presidencia de la república. Sin el mayor recato y sin prueba alguna, decía esta persona que se cometió fraude, lo que desencadenó en los hechos violentos del 6 de enero, cuando se invadió el Capitolio por seguidores de Trump.

Faltar a la verdad, es un grave fraude moral que trae graves consecuencias. Una de las primeras enseñanzas que se le debe proporcionar a un niño, es que no diga mentiras. Recuerdo la novela Las cuentas de mi rosario, de Rodolfo Benavides, aquél señor que escribió Las dramáticas profecías de la Gran Pirámide (la de Keops, en Egipto). Al inicio de la obra, una señora agoniza y es entonces cuando le hace sus recomendaciones póstumas al pequeño hijo. Le regala un rosario y le dice que siempre lo lleve con él, y que cuando cometa un acto deleznable, tome una cuenta de la cadena y .que la tome en cuenta, valga la redundancia, haciendo lo mismo con sus sucesivos errores.

Así le balbuceó en su agonía, la ley de causa y efecto al hijo de sus entrañas, la pobre moribunda. Desafortunadamente, tomó por el camino equivocado el retoñó y creció como los árboles torcidos. La obra termina cuando el niño hecho un hombre mayor, camina por unas vías, y lo hace con dificultad, había perdido una pierna, también un ojo y no recuerdo qué más de males tenía. Es entonces, que recuerda el momento en que su bendita madre le obsequió el rosario y con qué fin. Soy de reducido entendimiento y de peor memoria, así es que no recuerdo bien a bien, si murió atropellado en las vías del tren, pero por ahí van las cosas. En fin, lo que se siembra se recoge.

Pero (sí es válido poner pero al comienzo de un párrafo, después de punto y aparte) volviendo al caso “trumpiano”, hay que decir que se ha puesto un mal ejemplo a los niños y los jóvenes con esa predicación de la mentira del presidente, con decir que hubo fraude, así sin pruebas. En lo subsiguiente, con la mayor facilidad del mundo, se van a objetar los resultados de las elecciones y llegar a los peores extremos, como sucedió con el ataque al Capitolio, poniendo en riesgo la seguridad de los legisladores.

Si la vida se aprecia en muy poco, qué decir de los valores. Si las leyes las pisotea el propio presidente de Estados Unidos, desconociendo la validez de los comicios, se ha sentado un precedente sin examen, para las futuras generaciones de ese país. Ejemplo que cundirá irremediablemente cruzando océanos.

Es triste y decepcionante no confiar en las personas, pero más, no creer en la ley.