Ante la pandemia, la mejor campaña de los candidatos será su trayectoria, no sus promesas PDF Imprimir E-mail
Opinión - Columnas
Escrito por Mario Alfredo González Rojas   
Viernes, 19 de Febrero de 2021 09:51

Mario Alfredo González Rojas.

Tal vez el confinamiento nos haya ayudado a ser un poco más reflexivos, porque eso de no andar mucho en la calle a veces como almas en pena, gastando zapatos, gasolina y sobre todo el tiempo, no es tan remunerativo, salvo cuando hay un motivo que lo justifique. El aislamiento nos permite encontrarnos con nosotros mismos, y en esta circunstancia, aprendemos algo: encontrar es contar con algo.

Como ya está encima el proceso electoral en el país, habría que pensar cómo se va a hacer campaña para ganar el voto. La campaña en los medios cobró relevancia con los años, a medida que disminuyeron los actos multitudinarios. Y se empezaron a gastar millonadas a diestra y siniestra, para buscar convencer a los votantes. Antes, los mítines con mucha gente, eran como lanzar la red a ver quién caía convencido por una razón o por otra. Luego se ahondó en las visitas domiciliarias, andar de casa en casa con el mensaje a flor de piel.

Y con la pandemia, se nos presenta un crucigrama que hay que resolver con mucho ingenio, porque hay que guardar la sana distancia, traer cubrebocas y lavarse a cada rato las manos. No sé qué habrán pensado los posibles candidatos, como medida de convencimiento, para no exponerse y exponer a los demás a contraer el maldito virus. Las grandes aglomeraciones tienen muchos riesgos, y ahí está una limitante del proselitismo. En esta circunstancia, va a influir mucho, bastante el historial con que cuente cada aspirante a un cargo.  Aquí entra en juego la ley de causa y efecto, la ley de que, lo que se siembra es lo que se recoge.

El que tenga “méritos en campaña”, es decir se haya distinguido por su trabajo partidista, el que es acercamiento positivo con la gente, el que cuente con una labor positiva como funcionario público, llevará una cierta tendencia a su favor.  Se podrá hacer una amplia difusión de sus “virtudes” en las redes sociales, en radio, televisión, pero ya en estos tiempos, la gente no cree mucho en los “montajes que hacen de sus grandezas los políticos”.

Va a faltar el espacio para dialogar de cara a cara, debido a la pandemia; serán reuniones muy pequeñas, y habrá personas que le tengan miedo a andar en la calle, saludando candidatos. Las cifras de contagios y defunciones son aterradoras. Simplemente en lo que se refiere al coronavirus, México es a nivel mundial, el país con más muertos del sector salud y el tercero con más defunciones por este mal.

Por la pandemia, mucha gente tomará las despensas, los regalos de diverso género que se ofrezcan, pero eso no es garantía de que se está de lado del candidato dadivoso. La economía está por los suelos, y esto tendrá grandes repercusiones en la aceptación de un candidato.

Por eso es importante la currícula de los políticos, para que al margen de las condiciones en que transcurran las campañas, logren convencer a la ciudadanía. Cierto es que a veces logran engañar a los votantes, hablando de obras que no realizaron o lo hicieron a medias; este es un riesgo fincado en la escasa información del pueblo. Ni modo, son los riesgos de la democracia.

Benito Juárez aseveraba que la democracia era el destino de la humanidad; han pasado ya casi dos siglos de esta observación histórica. ¿Cuántos años más durará este sistema político? Politólogos dicen, que es la menos imperfecta de las formas de organización del Estado, porque el pueblo participa directa o indirectamente en la toma de decisiones.

El 6 de junio, 15 gubernaturas y más de 21 mil puestos, estarán en juego en los comicios más grandes de la historia de México. A la par con esta gran cantidad de aspirantes, las campañas tendrán la singularidad también histórica, de realizarse bajo estrictas medidas sanitarias, que de alguna manera coartarán el acercamiento tradicional que se presenta en la búsqueda del voto.

Y ante esta limitante, cobra una vital importancia, la trayectoria de cada candidato como recurso para convencer.