Al jefe Diego lo abandonaron su familia y amigos, dicen plagiarios Imprimir
Escrito por Redacción   
Martes, 14 de Septiembre de 2010 05:28

Fisuras entre parientes del panista ante el pago de rescate, señalan en PGR; boletín de Misteriosos desaparecedores muestra una nueva foto del político; Lozano Gracia buscaría retrasar entrega del dinero para desesperar a captores

Una nueva fotografía que correspondería a Diego Fernández de Cevallos y un segundo comunicado firmado por misteriosos desaparecedores, presuntos captores del político panista, fueron enviados el mediodía de este lunes a correos electrónicos de diversos comunicadores. El boletín informativo y la imagen provenían de la dirección electrónica Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .

 

El mensaje enviado y fechado ayer por misteriosos desaparecedores refiere que la familia del ex senador lo abandonó y que a sus amigos no les importó su suerte.

En tanto, funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR) que pidieron no mencionar sus nombres revelaron a La Jornada que Helena y Beatriz Fernández de Cevallos, hermanas del político secuestrado, están inconformes con la estrategia de negociación que encabezan Diego Fernández, hijo del Jefe Diego, y el abogado Antonio Lozano Gracia, socio del político panista.

La versión de las fuentes consultadas refiere que Lozano y el hijo de Diego Fernández han recomendado a la familia del ex candidato a la Presidencia de la República dilatar el pago de los 50 millones de dólares en efectivo que solicitan los captores a cambio de la libertad del Jefe Diego, supuestamente para desesperar a los delincuentes y reduzcan sus exigencias.

Las dos hermanas del político, al contrario de las sugerencias de Lozano y del primogénito del ex legislador, se han manifestado por entregar la cantidad exigida.

La supuesta imagen del abogado panista que se conoció ayer es la tercera que se publica desde que fue plagiado, el pasado 14 de mayo. La primera se divulgó en las redes sociales el 20 de mayo; en ella se ve a un hombre cuya edad y complexión física son similares a las del panista. Tenía el torso desnudo y los ojos vendados.

En la segunda, difundida el 26 de julio, se aprecia al supuesto Jefe Diego más delgado. En sus manos sostiene la portada de la revista Proceso en su edición 1751, correspondiente al 23 de mayo.

La foto enviada ayer es similar a las dos anteriores. También se le ve con los ojos vendados y el torso desnudo. La diferencia es que en la tercera fotografía el ex candidato a la Presidencia sostiene la misma edición de Proceso, pero abierta en una página donde se puede leer el reportaje titulado Millonarios litigios con el poder del poder.

En esta tercera imagen se aprecia que el reportaje que sostiene el supuesto Jefe Diego se acompaña con una fotografía que fue parte de una portada de la revista Caras, de Televisa, en la que se ve a Fernández de Cevallos al lado del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Es muy probable que la fotografía difundida este lunes haya sido tomada a Fernández de Cavallos el mismo día en que fue captada la segunda imagen referida.

Por lo que respecta al mensaje fechado ayer por misteriosos desaparecedores (recuadro), quien o quienes redactaron el texto indicaron que la familia ha dejado a la deriva al Jefe Diego.

En su primer comunicado, difundido el pasado 26 de julio, misteriosos desaparecedores indicaron que no se había reducido el monto del rescate solicitado. Los presuntos captores afirmaron en esa ocasión que, al contrario de lo que había informado la PGR, no se habían detenido las pesquisas policiacas para dar con el paradero del Jefe Diego, pero que los órganos de inteligencia gubernamental seguían sin pistas sobre el lugar en que se encuentra el incómodo desaparecido.

Este lunes se cumplieron 120 días de la desaparición de Fernández de Cevallos. Entre los avances de las pesquisas, las autoridades han podido reconstruir lo que el político hizo el día del plagio hasta el momento en que fue privado de su libertad junto a la puerta de acceso de la casa principal de un rancho suyo en Querétaro. (Alfredo Méndez, La Jornada)