La espiral de violencia y corrupción hunde a las policías mexicanas; sigue la impunidad Imprimir
Escrito por Redacción   
Miércoles, 10 de Junio de 2020 19:08

La posibilidad de una reforma a los cuerpos policiales de gran calado es lejana.

 

El asesinato de Giovanni López en custodia policial ha puesto en la mira, otra vez, la brutalidad de las fuerzas del orden en México.

 

Las protestas en Guadalajara contra la violencia de la policía acabaron con más violencia y testimonios de detenciones arbitrarias, amenazas y golpes.

 

Pero pudieron haber sido también las denuncias de la tortura a manos de policías, que se archivan en los cajones de las fiscalías mexicanas por presiones del crimen organizado.

 

“Estamos hablando de un problema estructural de todas las policías, con prácticas recurrentes y extendidas”, apunta Carlos Silva Forné, académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

La cara oculta de las protestas en Guadalajara es que las fuerzas del orden no van a cambiar por sí mismas y es ahí donde la sensibilidad de la sociedad frente a estos temas es crucial.

 

“Sin presión pública, no hay cambio”, resume Silva Forné. Los amagos de una reforma policial profunda han ido y venido en los últimos años, pero hoy es un tema muerto en la agenda pública, justo en otro pico de efervescencia por un nuevo escándalo de brutalidad policial.

 

“Debería ser lo contrario, pero es claro que la apuesta de este Gobierno no parece ser fortalecer a las policías estatales y municipales”, afirma el investigador, “esa es la oportunidad que se está perdiendo”.

 

La probabilidad de que un delito se denuncie y esclarezca en el país ronda el 1%, de acuerdo con la organización Impunidad Cero.

 

Sin consecuencias por los abusos y con corporaciones renuentes a colaborar en las investigaciones, “la violencia ilegal ocupa un lugar central en el funcionamiento cotidiano de las instituciones policiales y esos comportamientos gozan de cierto grado de legitimidad entre los agentes”, dice Silva Forné.

 

 La falta de transparencia complica los diagnósticos sobre la magnitud real del problema y las comparaciones a través del tiempo y con otros países.

 

En esa espiral de violencia, sin claridad en el modelo de seguridad, la vulneración de la ciudadanía se encuentra con la desprotección y corrosión de los propios policías y cifras de inseguridad que baten récords.

 

“Estamos lejos”, dice Silva Forné, “la necesidad de una reforma policial profunda es un mantra que se ha recitado durante décadas”. En las cúpulas del poder, el foco de la discusión parece estar en otra parte.