El padre de la patria y el imperio de Trump Imprimir
Opinión - Columnas
Escrito por Luis Javier Valero Flores   
Lunes, 29 de Noviembre de 1999 17:00

 

Javier Feliz Muñoz.

 

El padre de la patria Miguel Hidalgo, en un manifiesto a la nación dijo: “Esta guerra (la independencia) estaría concluida en un solo día, si muchos de los oprimidos pelearan del lado de nosotros, en lugar de pelear del lado de los opresores… para nuestra felicidad, es necesario quitar el mando y el poder de las manos de los europeos… por la justicia de nuestra causa, ha llegado el día de levantarnos, por nuestra América, levantaos almas nobles del profundo abatimiento, en que habéis estado sepultados y desplegad todos los resortes, y energía de vuestro invicto valor, haciendo ver a todas las naciones, nuestras admirables cualidades y cultura.”

           

Cito al padre de la patria, porque considero plenamente vigente su análisis y propuestas, a más de 200 años, el imperio al que estamos sometidos los mexicanos y la mayoría de los países de este continente latinoamericano, ya no es el español ni es el rey de España, quien nos domina económicamente, ahora el imperio es el de las trasnacionales, representadas en el gobierno de Donald Trump.

 

Ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en la presencia de múltiples jefes de estado y representantes de todo el mundo, Donald Trump se autocalificó como uno de los mejores Presidentes de Estados Unidos de toda la historia, la reacción de los jefes de estado y diplomáticos presentes no se hizo esperar, fue ampliamente consignada por la prensa internacional: risas burlonas. La fuente periodística que tomé no es de Rusia, ni de China, ni de Cuba, ni de Irán, es CNN – USA.

 

En esa misma asamblea de Naciones Unidas, en su papel de emperador, con toda desfachatez afirmó que sería muy fácil tumbar el gobierno del Presidente Nicolás Maduro, a quien él y sus voceros oficiales califican como narco dictador, aprovechó la ocasión para anunciar nuevas sanciones contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, por parte del Departamento del Tesoro norteamericano, congelando los activos, que pudieran tener en estados unidos, algunos de los principales funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro, y una persona que no es funcionaria, pero tiene “el delito”, de ser la esposa, del presidente venezolano: Cilia Flores.

 

Andrés Manuel en diversas ocasiones, ha citado al dramaturgo alemán Berto Brecht, en su conocida frase elaborada en el contexto del fascismo alemán, la cita no es literal: vinieron por los judíos, pero yo no hice nada porque no era judío, vinieron por los socialistas, pero yo no hice nada porque no era socialista, etc. hasta la fecha, la diplomacia mexicana, en otros tiempos ejemplo mundial, es cómplice del emperador Trump y fiel aplaudidora de las más insensatas e inusuales declaraciones impropias de los usos y costumbres de la diplomacia internacional, a partir del 1º de Diciembre, Andrés Manuel por sí mismo y por conducto de su Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, tendrá la oportunidad de hacerle ver a Trump que no somos sus títeres, para ponernos de incondicionalmente de su lado, en contra de países latinoamericanos, sea Venezuela o sea el país que sea, la doctrina internacional de México, que no es la de EPN, respeta las soberanías nacionales, porque México quiere que lo respeten, y no podemos pedirle a otros países que hagan lo que nosotros no hacemos.

 

Para enfrentar al imperio norteamericano, en el terreno comercial no basta negociar el TLC, en su momento será indispensable una política internacional de México, que incluya alianzas estratégicas con América Latina, China, Rusia y de ser posible, con algunas potencias europeas, por mencionar algunos ejemplos.

 

Bienvenidas sean las relaciones comerciales justas con todos los países del mundo, incluyendo a Estados Unidos, siempre y cuando respeten nuestra soberanía.

 

P.D.    Tomé la cita del Padre Hidalgo del libro: Los procesos militar e inquisitorial del padre Hidalgo y otros caudillos insurgentes, con introducción del historiador Luis González Obregón, con un tiraje de 500 ejemplares, publicado en 1953 con motivo del segundo centenario del natalicio del Padre Hidalgo.