Este no es el México que he anhelado Imprimir
Opinión - Columnas
Escrito por Benito Abraham Orozco Andrade   
Lunes, 17 de Agosto de 2020 15:19

Benito Abraham Orozco Andrade.

 

En diferentes etapas de mi existencia, he tenido la oportunidad de vivir directa o indirectamente lo que es la lucha en contra de la injusticia, pues en el hogar en donde crecí, tuve un padre que perteneció al otrora Partido Comunista Mexicano, así como una madre que lo apoyaba -y lo sigue apoyando- incondicionalmente.

 

La persecución, la tortura, el secuestro…, fueron desafortunadas situaciones por las que tuvieron que pasar aquellas personas opositoras al régimen autoritario que existió por décadas en nuestro país. En ese ir y venir de personas relacionadas con la lucha en la que mi padre ha estado involucrado, pude conocer a figuras tan importantes como Valentín Campa Salazar (destacado líder ferrocarrilero y comunista) y a Alfonso Guillén Zelaya Alger (mexicano que se unió a la revolución cubana con Fidel Castro), que junto con otras más, y por supuesto con mi padre y con mi madre, me han permitido forjarme esa convicción de lucha en contra de toda injusticia.

 

Lo relacionado con los procesos electorales, fue una de las cuestiones que marcaron grandemente mi adolescencia, ya que de una u otra manera, estando cercano a la actividad política de mi padre, pude constatar un desaseo en esa materia tan fundamental para el país. No existía equidad en la contienda, y el manejo del padrón electoral, entre tantas y tantas actividades más, carecían de confiabilidad y transparencia.

 

La inquietud de ver un país distinto, incluyendo a sus autoridades electorales, fue para mí un anhelo desde joven. Inexperto que era, participé en distintos movimientos estudiantiles a efecto de sanear a la Universidad Autónoma de Chihuahua, de manera más específica a su Facultad de Derecho, pues el autoritarismo permeaba por doquier.

 

Con el paso del tiempo, en 1998 y 1999 tuve la oportunidad de trabajar en el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua, en donde me desempeñé como Jefe del Departamento Jurídico, al lado de buenos amigos. Posteriormente, en diciembre de 1999, ingresé por concurso público al otrora Instituto Federal Electoral (IFE) como Vocal Secretario de Junta Distrital, y después, derivado de otro concurso similar, pude acceder en octubre de 2018 a Vocal Ejecutivo distrital. Se suponía que muchas cosas ya habían cambiado en los órganos electorales.

 

En mi transitar por el IFE y por el ahora Instituto Nacional Electoral (INE), pude conocer a muchas y a muchos compañeros que, a lo largo y ancho del país, no dejan de poner su mejor esfuerzo en favor de los mexicanos. Sin embargo, el trato que reciben de un sinnúmero de superiores jerárquicos y de otras gentes más, ha sido completamente indigno y vergonzoso, lo que me motivó, junto con otras trabajadoras y trabajadores, a formar la Coordinadora Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Instituto Nacional (CNTTINE), desde donde hace aproximadamente 2 años hemos llevado a cabo una serie de denuncias ante las autoridades superiores del INE (consejeras y consejeros electorales e integrantes de la Junta General Ejecutiva), sin que hasta el momento hayan hecho algo para acabar con ese régimen represivo que se vive al interior de la institución. No perdemos la esperanza de que las y los consejeros electorales que se integraron recientemente al Consejo General, tomar cartas en el asunto a la brevedad.

 

Esa actividad de la CNTTINE, encabezada por el suscrito, por supuesto que inconformó a las autoridades nacionales del INE, lo que provocó que con verdaderos absurdos me iniciarán un Procedimiento Laboral Disciplinario, emitiéndose hace unos días su resolución en la que se determina mi destitución, algo completamente injusto y desproporcionado. Lo más aberrante del asunto es que están basando dicha resolución principalmente en mis actividades al frente de la CNTTINE, en una clara violación al derecho de asociación de las y los trabajadores (y no estamos hablando de un sindicato).

 

Entonces, algo que me resulta sumamente abominable, es que en la institución del Estado mexicano que se supone debería ser la más democrática por excelencia, se cometan este tipo de excesos.

 

Por lo pronto, habrá que continuar con la defensa legal al interior del INE (pues además son juez y parte) y después en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pues mi destitución aún no es definitiva, independientemente de que me hayan separado del cargo a partir del pasado 7 de agosto.

 

Definitivamente este no es el país que he soñado tener, y como lo he sostenido en otras ocasiones, la persecución en el INE no me inhibe, sino por el contrario, me motiva a seguir adelante en la lucha a favor de sus trabajadoras y trabajadores.