Alta y Adentro: ah pa´ disculpitas Imprimir
Deportes - Futbol
Escrito por Jaime E. Rey   
Miércoles, 24 de Febrero de 2010 16:21

 

La cosa trabaja así: El entrenador de la selección mexicana de fútbol Javier Aguirre, “El Vasco”, o “la Basca”, dice una serie de barbaridades en contra del país que está tan jodido que le paga cuatro millones de dólares por ser parte de una selección, en palabras de él, “bien jodida”. El es parte del deplorable estado del TRI y lo que de ellos diga es problema de él y ellos. Pero hablar como habló del país es problema de todos los mexicanos porque nos denigró feo y en España, poquito peor.
Esto motivó que alguien, supongo poderoso como un presidente o un rey, le dijo, “Te la cortas, o te la cortas” a lo mejor hasta que le dijo. El retrasado mental reculó y se disculpó. A propósito de vasco nada tiene. Es indio pata rajada como yo.
No sé si haya en este mundo quien acepte una disculpa. Yo únicamente me disculpó cuando le piso los callos o le rozo la nariz con las pompis a algún inocente en el Estadio Alonso Ronquillo de mi Camargo.
Ni Genaro Solís ni Patricio Martínez se han disculpado. Por obedecer poderes partidistas lo dejaron más incomodo que orar hincado en un hormiguero. Así trabaja esto de las disculpas alguien jala los alambres y los monitos empiezan a brincar.
Yo nunca me disculpo si digo algo mal. Si lo dije es porque lo sentí y lo quise decir. Retractarme sería como admitir lagunas mentales o senilidad, cosa que ya mero me llega pero aun no.
De todas maneras pocas disculpas se pueden considerar sinceras pero el dinero habla fuerte y es un gran motivador. Si “la Basca” pierde los cuatro millones de dólares entonces será él quien quede bien jodido.
Si como él dice el TRI termina décimo o decimoquinto en el mundial, ni de aguador lo ocuparán. Pero para decir y hacer babosadas no hay como el deporte.
Retrasaditos inútiles para trabajar en algo, o como sean, fueron ídolos o simples participantes y todo se les perdona. Así trabajan las cosas en un mundo hambriento de ídolos.
No sólo en México, también en gringolandia. Recuerdo como Jason Giambi se disculpó, nadie sabe de que, ante el Senado y fue perdonado por haber usado esteroides sin mencionarlo en su disculpa. A-Rod y otros han hecho lo mismo, se les perdona, buscan drogas indetectables y siguen ganando millones. ¿Es este un gran mundo, o qué?
La más ridícula disculpa reciente es la de Mark Mac Gwire, quien amparado en un derecho constitucional dijo ante el Senado, en la inquisición de peloteros viciosos, que él no estaba ahí para hablar de esteroides. De eso se trataba pero nadie le exigió que soltara la sopa.
Ya jubilado no importó mucho pero ha terminado muy abajo en la votación para el Salón de la Fama. Se le ocurre que si regresa al beisbol de coach y batea una o dos veces puede ganar terreno en su carrera al salón
De reactivarse iniciaría nueva espera de cinco años para calificar a ser entronizado. Aparentemente cree que con el tiempo se olvidarán del daño de los esteroides y todos los viciosos serán perdonados y admitidos al salón.
Su disculpa es por demás ridícula, dice que no uso esteroides para pegar más jonrones que Ruth y Maris, que fue para mantenerse sano. Eso nadie lo cree si no tiene compromisos con el beisbol ni depende de él más que como aficionado.
Ha, pero Hank Aaron, hasta hoy digno rey del jonrón, necesita seguir empleado por MLB, porque nunca ha hecho nada fuera del beisbol, dice que él sí le cree. La memoria es corta y los héroes de antaño pasan de moda. Sin estudios, porque han dedicado toda su vida al deporte, cuando enmohecen no están capacitados para competir en el mercado laboral y se cuelgan de lo que les ofrezcan.
Es un error de MLB, empleador de Aaron, readmitir a Mac Gwire. Ellos no se pueden disculpar sin admitir culpa ni pueden o no desean evitar que Cardenales lo ocupe.
Aaron es ideal para dar credibilidad a la deshonestidad de Mc Gwire. Hombre integro, su record de más jomrones de por vida no peligra, tiene fama de ser diplomático y justo. Aunque ha criticado el uso de esteroides, cualquiera se arrepiente. Negocios son negocios. Lo que el “boss” ordene. Así trabaja la cosa.
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